"Un niño guerrero nunca tiene miedo, ya que todo lo puede en Cristo que lo fortalece"


“Jehová te ayudará”

06.07.2014 17:36

Pero ¿cómo puedes armarte de valor para hablar de tu fe? ¿Por qué no te resuelves a ser veraz y directo cuando la gente te pregunte sobre tu religión? Considera la experiencia de Jennifer, de 17 años de edad. “Estaba almorzando en la escuela cuando las chicas sentadas junto a mí se pusieron a hablar de religión y una de ellas me preguntó a cuál pertenecía yo”, nos cuenta Jennifer. ¿La puso nerviosa tener que responder? “Sí —admite—, porque no estaba segura de cómo reaccionarían.” ¿Qué hizo? “Les dije que era testigo de Jehová. Al principio parecieron sorprenderse, quizá porque tenían la impresión de que los testigos de Jehová son gente rara. Eso las impulsó a hacerme preguntas, y pude aclarar ciertos conceptos equivocados que tenían. Después de ese día, algunas compañeras siguen haciéndome preguntas de vez en cuando.”

7 ¿Se arrepintió Jennifer de haber aprovechado la oportunidad de defender sus creencias? ¡Ni mucho menos! “Cuando el almuerzo terminó, me sentí muy bien por lo que había sucedido —nos dice—. Esas chicas tienen ahora una idea más exacta de quiénes son los testigos de Jehová en realidad.” Jennifer da un consejo muy sencillo: “Si se te hace difícil predicar a los compañeros de clase o a los profesores, haz una breve oración. Jehová te ayudará. Te alegrarás de haber aprovechado la ocasión para dar testimonio” (1 Pedro 3:15).

8 Observa que Jennifer recomienda ‘hacer una breve oración’ a Jehová cuando se presenta la oportunidad de dar testimonio de tu fe. Precisamente eso fue lo que hizo Nehemías, copero del rey persa Artajerjes, cuando se vio ante una situación inesperada. Estaba visiblemente preocupado porque se le había informado de las difíciles circunstancias que atravesaban los judíos, y se había enterado de que la muralla y las puertas de Jerusalén se hallaban en ruinas. El rey notó que Nehemías parecía inquieto, así que le preguntó qué le pasaba. Antes de responder, Nehemías oró pidiendo la guía de Jehová. A continuación tuvo el valor de solicitar permiso para regresar a Jerusalén y colaborar en la reconstrucción, y Artajerjes se lo concedió (Nehemías 2:1-8). ¿La lección? Si te sientes nervioso cuando surge la ocasión de dar testimonio de tu fe, no olvides que puedes hacer una oración silenciosa. “Ech[e]n sobre [Jehová] toda su inquietud —escribió Pedro—, porque él se interesa por ustedes.” (1 Pedro 5:7; Salmo 55:22.)

 

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